Nuevo informe de UCLA LPPI y UnidosUS concluye que políticas discriminatorias, y no circunstancias individuales, crearon la brecha de riqueza latina actual
El análisis examina cómo decisiones deliberadas en cinco sistemas de política pública —inmigración, vivienda, trabajo, beneficios públicos y educación— moldearon la desigualdad de riqueza de los hogares latinos a lo largo de 175 años de historia en Estados Unidos.
LOS ÁNGELES (14 de abril de 2026) — Un nuevo informe del Instituto Latino de Política Pública de UCLA (LPPI) y UnidosUS muestra que la brecha de riqueza latina se debe en gran medida a decisiones deliberadas de política pública en Estados Unidos, tomadas a lo largo de generaciones. Como resultado, los hogares latinos poseían 22 centavos de riqueza por cada dólar de riqueza de los hogares blancos, según datos de 2022. El informe llega en un momento crítico tanto para la comunidad como para el país, cuando políticas federales están restringiendo cada vez más los caminos hacia el estatus legal, la propiedad de vivienda y las protecciones laborales, factores que la investigación identifica como esenciales para cerrar la brecha de riqueza y ampliar la movilidad económica para todos.
Las cifras muestran una historia persistente de sistemas que generaron desigualdades acumuladas. En 2022, la tasa de propiedad de vivienda entre latinos era del 51%, frente al 73% entre blancos, y solo el 28% de los hogares latinos tenía cuentas de retiro, en comparación con el 62% de los hogares blancos. Esto ocurre a pesar de que los latinos aportan aproximadamente 4.1 billones de dólares al PIB de Estados Unidos cada año, tienen una participación laboral desproporcionadamente alta y representan el segmento de más rápido crecimiento de la fuerza laboral.
El nuevo informe, “Sueño Incompleto: Historia de la brecha de riqueza latina en Estados Unidos”, analiza decisiones de política pública desde 1848, cuando grandes poblaciones latinas pasaron a estar bajo jurisdicción estadounidense, hasta la actualidad, y muestra cómo la exclusión en áreas como inmigración, vivienda, trabajo, beneficios públicos y educación creó una brecha de riqueza multigeneracional que sigue limitando la movilidad económica latina y debilitando la base económica del país.
Hallazgos Clave
- Las políticas migratorias crearon puntos de partida económicos desiguales. El estatus legal funcionó como un filtro para acceder a protecciones laborales, al crédito y a la propiedad. Sin embargo, este acceso se aplicó de manera desigual. Los inmigrantes latinos enfrentaron un contexto de recepción más hostil que las oleadas anteriores de inmigrantes blancos. Además, las políticas migratorias influenciadas por prioridades geopolíticas produjeron trayectorias económicas muy distintas entre subgrupos latinos. Por ejemplo, los refugiados cubanos durante la Guerra Fría recibieron apoyo para su reasentamiento que facilitó el acceso a la propiedad de vivienda y la creación de negocios, mientras que migrantes mexicanos, centroamericanos y dominicanos enfrentaron estatus temporales, protecciones limitadas y deportaciones que eliminaron repetidamente el patrimonio de familias y comunidades.
- Las políticas de vivienda no solo limitaron el acceso de los latinos a la propiedad de vivienda, sino que también redujeron el valor de las viviendas que sí pudieron comprar. Las políticas federales de vivienda y crédito hipotecario trabajaron activamente en contra de las familias latinas. En la década de 1930, los mapas de redlining clasificaron los barrios latinos como riesgos financieros, cortando el acceso a hipotecas respaldadas por el gobierno. Posteriormente, programas de renovación urbana demolieron comunidades prósperas en ciudades como Los Ángeles, Nueva York y Tampa. Y en la década de 2000, los préstamos hipotecarios de alto riesgo se concentraron en hogares latinos, provocando ejecuciones hipotecarias que eliminaron gran parte del patrimonio que esas familias habían construido durante años.
- Las políticas laborales excluyen a trabajadores latinos de protecciones básicas y seguridad a largo plazo. Las leyes laborales de la era del New Deal excluyeron explícitamente a sectores en los que trabajaban muchos latinos, como la agricultura y el trabajo doméstico, de protecciones como el salario mínimo y el derecho a la negociación colectiva. Esta exclusión tuvo consecuencias duraderas. Hoy en día, la clasificación incorrecta de trabajadores y los esquemas de subcontratación siguen impidiendo que muchos trabajadores latinos accedan a planes de retiro, licencias pagadas y otros beneficios necesarios para construir ahorro a largo plazo.
- La red de protección social a menudo excluía a familias latinas cuando más necesitaban apoyo. Restricciones relacionadas con el estatus migratorio, requisitos de documentación y prácticas discriminatorias a nivel local limitaron el acceso a programas de apoyo durante décadas. Durante la pandemia de COVID-19, millones de familias inmigrantes que pagaban impuestos quedaron excluidas de los programas federales de ayuda económica, incluso cuando los trabajadores latinos experimentaron tasas desproporcionadamente altas de pérdida de empleo, hospitalización y muerte.
- Las oportunidades educativas ofrecieron menos beneficios económicos para estudiantes latinos. Décadas de segregación escolar y falta crónica de inversión en apoyo lingüístico dejaron a generaciones de estudiantes latinos menos preparados para la educación superior. En 2022, más del 80 % de ellos todavía asistía a escuelas donde los estudiantes de minorías constituían la mayoría. Y para quienes logran ingresar a la universidad, los obstáculos continúan: el aumento de los costos, el financiamiento basado en deuda y las instituciones con fines de lucro han convertido la educación superior en un riesgo financiero para muchos latinos, en lugar de un camino seguro hacia la movilidad económica.
Los hallazgos también se analizan según raza, género, estatus migratorio y origen nacional cuando es posible, revelando que afrolatinos, latinas e inmigrantes con estatus legal precario suelen enfrentar las barreras más pronunciadas para acumular riqueza. El informe subraya además una diferencia clave entre ingreso y riqueza. El ingreso refleja lo que una familia gana. La riqueza refleja lo que puede conservar, hacer crecer y eventualmente transmitir a la siguiente generación. Es la riqueza, no solo los ingresos, la que determina la seguridad financiera a largo plazo y las oportunidades intergeneracionales.
“Lo que nuestro análisis deja claro es lo repetitiva que ha sido esta historia”, dijo Gabriella Carmona, autora principal del informe y analista senior de investigación en LPPI. “No estamos hablando de fuerzas abstractas o tendencias lentas. Estamos hablando de leyes específicas, programas específicos y decisiones concretas que les dijeron a ciertas familias que no podían poseer tierras, no podían acceder al crédito o no podían conservar lo que habían construido durante generaciones. Cuando uno ve eso con claridad, es muy difícil explicar esta brecha de otra manera. Y también nos da algo concreto que cambiar”.
Cada sección del informe concluye con recomendaciones de política pública basadas en evidencia, incluyendo reformas a los sistemas de impuestos a la propiedad que sobrevaloran viviendas de propietarios latinos, la extensión de protecciones laborales a trabajadores contratistas y mayor supervisión a universidades con fines de lucro.
“Esta brecha de riqueza no ocurrió por casualidad; es el resultado de muchos años de decisiones políticas que limitaron las oportunidades para las familias hispanas”, señaló Viviana López-Green, directora senior del Latino Knowledge Lab de UnidosUS. “Cambiar los sistemas que generaron esta brecha requerirá políticas inteligentes. Pero incluso las mejores políticas necesitan organizaciones comunitarias que ayuden a implementarlas. Grupos como los afiliados de UnidosUS ayudan a las familias a comprar su primera casa, acceder a beneficios de salud y nutrición, y adquirir habilidades para mejores empleos. Cerrar la brecha de riqueza latina requiere tanto buenas políticas como una infraestructura comunitaria sólida”.
Con proyecciones que indican que los latinos representarán casi el 28 % de la población de Estados Unidos para 2060, los autores argumentan que cerrar esta brecha no solo es una cuestión de equidad, sino también una necesidad económica con implicaciones para el consumo, la creación de empresas y el crecimiento nacional a largo plazo.
El informe es resultado de una colaboración entre UCLA LPPI y UnidosUS para profundizar el entendimiento de los factores estructurales que impulsan la desigualdad económica latina e informar futuras discusiones de política pública.
Lee el informe completo aquí.
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Sobre el Instituto Latino de Política Pública de UCLA
El Instituto Latino de Política Pública de UCLA (LPPI) es un instituto de investigación no partidista que busca informar, involucrar y empoderar a la comunidad latina a través de investigación innovadora y análisis de políticas públicas. LPPI trabaja para promover políticas equitativas e inclusivas que respondan a las necesidades de la comunidad latina y avancen en la justicia social. Para más información, visite latino.ucla.edu.